Radio Spica y las explosiones nucleares
Durante décadas circuló una historia que llamó la atención de radioaficionados y técnicos sobre la radio Spica y las explosiones nucleares.
¿Era cierto o simplemente una leyenda urbana?
La respuesta es interesante: sí ocurría un fenómeno real, aunque no era exactamente que la radio «escuchara» la explosión.
¿Qué era la Radio Spica?

La radio Spica, fabricada en Japón durante las décadas de 1960 y 1970, se hizo famosa por varias razones:
- Excelente sensibilidad.
- Muy buena recepción en AM.
- Antena de ferrita de gran rendimiento.
- Bajo consumo gracias al uso de transistores.
En muchos hogares argentinos era habitual escuchar emisoras ubicadas a cientos o incluso miles de kilómetros durante la noche.
En la foto de abajo, se puede ver en a parte superior (una larga varilla de ferrite que formaba parte de la antena), era el secreto de la buena y alta sensibilidad para la recepción de emisoras lejanas.

¿Qué ocurre con las explosiones nucleares?
Una explosión nuclear libera enormes cantidades de energía en apenas fracciones de segundo.

Además de la onda expansiva y el calor, también produce:
- radiación gamma;
- rayos X;
- intensa ionización del aire;
- campos electromagnéticos muy potentes.
Todos estos fenómenos modifican temporalmente el comportamiento de la atmósfera superior.
¿Qué tiene que ver la ionosfera?
La ionosfera es una región de la atmósfera situada aproximadamente entre los 60 y 1.000 kilómetros de altura, donde la radiación solar ioniza parte de los gases.

Para los radioaficionados es conocida como el «espejo» de las ondas de radio.
Las señales de onda corta y parte de las transmisiones en AM rebotan sobre esta capa y regresan hacia la Tierra, permitiendo comunicaciones a miles de kilómetros.
Sin la ionosfera, muchas comunicaciones de larga distancia simplemente no existirían.
¿Por qué una radio detectaba una explosión nuclear?
La radio no recibía la explosión como si fuera un sonido.
Lo que detectaba eran las consecuencias electromagnéticas del evento.
Cuando la explosión modificaba la ionosfera podían producirse:
- desaparición momentánea de emisoras;
- fuertes chasquidos;
- aumento del ruido estático;
- variaciones repentinas en la intensidad de la señal.
Para un oyente común parecía que la radio había «escuchado» la bomba.
En realidad estaba detectando los cambios producidos en el medio por donde viajaban las ondas de radio.
El papel del pulso electromagnético (EMP)
Otro fenómeno importante era el EMP (Electromagnetic Pulse).
El pulso electromagnético generado por algunas detonaciones nucleares podía inducir tensiones eléctricas sobre:
- antenas;
- líneas telefónicas;
- cables eléctricos;
- equipos electrónicos.
Las radios sensibles podían registrar esos impulsos como chasquidos o interferencias.
El famoso ensayo Starfish Prime
En 1962 Estados Unidos realizó una prueba nuclear conocida como Starfish Prime.
La bomba explotó a unos 400 kilómetros de altura sobre el océano Pacífico.
Aunque la detonación ocurrió muy lejos de Hawái, ubicada aproximadamente a 1.400 kilómetros, produjo efectos sorprendentes:
- fallas en el alumbrado público;
- fusibles quemados;
- problemas en equipos de telecomunicaciones;
- alteraciones en la propagación de las ondas de radio.
Fue una de las primeras demostraciones del enorme alcance que podía tener un pulso electromagnético.
¿Por qué la Radio Spica se hizo famosa?
En realidad cualquier receptor de buena calidad podía detectar estos fenómenos.
Sin embargo, la Spica se convirtió en protagonista porque era una de las radios más difundidas y con mejor sensibilidad de su época.
Miles de personas observaron que, en determinadas ocasiones, aparecían ruidos repentinos o desaparecían emisoras durante algunos minutos.
Con el paso de los años nació el mito de que la radio escuchaba explosiones nucleares.
La realidad es todavía más interesante: estaba detectando cómo una enorme cantidad de energía modificaba temporalmente la atmósfera terrestre.
Una curiosidad para los radioaficionados
Mucho antes de la existencia de los satélites modernos, científicos de todo el mundo estudiaban la ionosfera utilizando transmisores de radio.
Enviaban pulsos hacia el cielo y medían el tiempo que tardaban en regresar.
Así podían conocer la altura y el estado de las distintas capas ionizadas.
Cuando ocurría una tormenta solar o una prueba nuclear atmosférica, esos registros cambiaban casi de inmediato.
La propia atmósfera se convertía en un gigantesco laboratorio natural.
Conclusión sobre la radio Spica y las explosiones nucleares
La afirmación de que las radios Spica podían escuchar explosiones nucleares tiene una base real, aunque suele explicarse de forma incorrecta.
Las radios no captaban la explosión en sí, sino las perturbaciones electromagnéticas y los cambios que sufría la ionosfera tras una detonación nuclear.
Este fenómeno demuestra hasta qué punto las comunicaciones por radio dependen del comportamiento de la atmósfera y cómo un evento extremo puede modificar temporalmente la propagación de las ondas electromagnéticas.
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